¿Recuerdas el símbolo del Yin y el Yang?

Se trata de dos conceptos del taoísmo que simbolizan la dualidad de todo lo existente en el universo. Este concepto simboliza las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang, por el contrario,  es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.
Cada una de estas dos partes, yin y yang, ocupan la mitad del espacio central del símbolo; quiere decir que los dos son iguales y equilibrados. El taoísmo cree que solo con estas dos partes de energía en equilibrio, podemos mantener la paz del Universo.
YinYang
Jorge Bucay lo explica muy bien en su libro Cartas para Claudia.

El círculo representa la totalidad, la completud, el todo.Desde una mirada estática, este todo no es ni negro ni blanco.

Hace falta el negro y el blanco (los opuestos) para integrar un todo. Y lo que es más interesante: mirando el antiquísimo símbolo notamos que ni todo lo blanco es blanco (porque contiene un punto negro) ni todo lo negro es negro (pues contiene un punto blanco). 

Cierra los ojos, Claudia, y sumérgete conmigo en un delirio (hace tanto que no deliramos juntos…). Si a esta visión estática le añadimos movimiento y la contemplamos dinámicamente, podremos imaginar que el punto blanco en lo negro y el punto negro en lo blanco se agrandan, poco a poco, despacio, ocupándo cada vez más el lugar del color opuesto. Llegará un momento en que todo lo que era blanco será negro y viceversa; pero ese momento será también un instante porque al siguiente, un punto negro nacerá en lo que ahora es blanco y un punto blanco en el mismísimo centro de lo que era totalmente negro. 

Nada es absoluto, nada es permanente…(ni siquiera esta frase)

Después de todo, no hay luz sin oscuridad; no hay valor sin miedo; no hay cerca sin lejos; nada existe sin su opuesto.

Como bien dice Bucay,  nada existe sin su opuesto. Es decir, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia pero que a su vez, existe dentro de él mismo. Nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en continua trasformación.
Somos seres en continua trasformación. Los seres humanos nos movemos dentro de un continuo, aunque nos empeñemos en ir siempre hacia los extremos. Nada es blanco o negro. Por ejemplo, yo puedo considerar que una persona es o buena persona o mala persona, sin termino medio pero quizá, esa misma persona habrá veces que se comporte como una buena persona y habrá veces que no. Debemos asumir que dentro del término “buena persona” habrá veces que no se comporte tan bien como esperamos y viceversa.   Todo es uno y uno es todo. 
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Para saber más:
  • El yin y el yang son opuestos. Todo tiene su opuesto, aunque este no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque en un día de verano puede hacer frío y viceversa.
  • El yin y el yang son interdependientes. No pueden existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche.
  • El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang. Todo aspecto yin o yang puede subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente. Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.
  • El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).
  • El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos. La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la tierra.
  • En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera.

 

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