Abuso Sexual Infantil: consecuencias y cómo prevenirlo – La regla de Kiko –

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El 4 de Junio se celebra el Día Internacional de los niños víctimas inocentes de agresión.

Según Save The Children, el 20% de las mujeres y el 10% de los hombres en el mundo fueron víctimas de abusos sexuales en su infancia. Muchos de ellos no denuncian hasta llegada la edad adulta cuando logran entender la gravedad de lo sucedido y pueden enfrentarse a esa situación.

Ojalá nunca tuviéramos que hablar de abusos sexuales infantiles pero por desgracia a día de hoy sigue ocurriendo y muchas veces sin que el entorno se dé cuenta y sin que el niño, por miedo, logre comunicarlo.  Muchos de estos niños, llegada la edad adulta se sienten culpables por no haberlo contado. Sin embargo, debemos dejarles claro que ellos no son culpables de nada, que hicieron lo mejor que pudieron y supieron en esa situación y que el único culpable es el mayor que ejerció esos abusos y que les engañó para que no hablaran.

Cuando alguien ha sufrido abusos sexuales toda su personalidad se fragmenta y empiezan a aparecer distintas partecitas que conforman todo su ser: aparece la parte sometida que hizo cosas sin querer hacerlas pero que tiene la sensación de haberlas elegido por no pararlo, la parte culpable, la parte invadida, la parte que tiene miedo. Aparece la parte que se siente sucia, que se odia y no se gusta a sí misma, la parte sexual o asexualizada. También es muy común que aparezca una parte que se realiza autolesiones. Puede aparecer una parte sumisa, una parte complaciente, confusa, desprotegida, una parte que se siente utilizada o manipulada, una parte que no sabe disfrutar ni divertirse con su sexualidad, partes que se han quedado con ganas de hacer determinados movimientos o acciones como los de parar la situación, etc.  Todas estas partes que surgen pueden estar interfiriendo en las relaciones sociales y en la vida de la persona impidiendo que pueda tener una vida sexual sana y una buena autoestima.

Pero no tenemos por qué llevar toda esa carga durante toda la vida. Con ayuda podemos deshacernos de todo ello que nos impide ser felices, que nos recuerda el pasado y que no nos deja avanzar. Vamos a ir limpiando todo lo que nos duele y nos daña, vamos a ir acogiendo cada una de esas partecitas para que puedan vivir en armonía con nosotros mismos.

Desde aquí quiero decirles a todos esos adultos/as, niños y niñas que hayan sufrido abusos sexuales en su infancia que por favor le digan a todas sus partecitas de su niño/a interior que hay salida y que ese hecho tan terrible no tiene por qué condicionar toda nuestra vida.

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¿Hay algo que podamos hacer para prevenir estas situaciones?

Aunque sea complicado hablar de estos temas con nuestros hijos/as, los adultos debemos darles las herramientas necesarias a todos los niños para poderse proteger y defender y saber qué hacer si se encuentran con una situación de este tipo.

El Consejo de Europa ha elaborado una guía llamada “La regla de Kiko” para proteger a los niños contra el abuso sexual con 5 consejos básicos:

  1. Tu cuerpo es tuyo

Debemos enseñar a los niños que su cuerpo les pertenece y que nadie puede tocarles sin su permiso. Los niños tienen derecho a no querer que les den un beso o les toquen, incluso cuando se trata de una persona a la que quieren. Se debe enseñar a los niños a decir “NO”, de forma inmediata y firme, a un contacto físico inapropiado, a alejarse de situaciones no seguras y a contar sus vivencias a un adulto de confianza.

  1. Buena forma de tocar, mala forma de tocar

Debemos decir a los niños y niñas que no está bien que alguien mire o toque sus partes privadas o que les pidan que miren o toquen las partes privadas de otra persona. “La regla de Kiko” les ayuda a reconocer un límite evidente y fácil de recordar: la ropa interior.

  1. Secretos buenos, secretos malos

Los secretos son una táctica primordial de las personas que cometen abusos sexuales. Por este motivo es importante enseñar a los niños la diferencia entre los secretos buenos y malos, y crear un clima de confianza. Cada secreto que les preocupe, les haga sentir incómodos, les asuste o les ponga tristes no es bueno y no debería mantenerse; deberían contarlo a un adulto de confianza (padre, maestro, orientador, oficial de policía, médico, etc)

  1. La prevención y la protección son responsabilidades del adulto

Cuando los niños son objeto de abuso sienten vergüenza, se sienten culpables y tienen miedo. Los adultos debemos evitar crear tabúes en torno a la sexualidad para asegurarnos que los niños sepan a quién dirigirse si están preocupados, nerviosos o tristes. Los niños pueden percibir que algo no está bien pero puede que no sepan cómo explicarlo ni a quién contárselo. Los niños deberían sentir en todo momento que pueden hablar con sus padres sobre el tema.

  1. Conocer su red de seguridad

Se debe informar a los niños de los adultos que pueden formar parte de su red de seguridad. Se les debería alentar a elegir a adultos en los que pueden confiar, que estén disponibles y dispuestos a escucharles y ayudarles. Sólo un miembro de la red de seguridad debería vivir con el niño; el otro debería vivir fuera del círculo familiar inmediato. Los niños deberían saber cómo pedir ayuda a las personas que integran esta red de confianza.

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Además de estos consejos podéis descargar el precioso cuento llamado “Kiko y la mano” para trabajar todos estos aspectos con ellos: http://www.underwearrule.org/Source/Book_es.pdf

Irene Solana 

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