Rutina exprés: hazte amigo de tu cuerpo

La mayoría de nosotros tiende a cuidar de su cuerpo sin grandes miramientos; lo utilizamos mientras podemos, y si se cansa, engorda, envejece o enferma nos quejamos de que no nos sirve bien. Nuestra cultura llega incluso a sugerir que cuidar del cuerpo es algo indulgente, para débiles. Pero el neurólogo Rick Hanson nos recuerda que tratar mal al cuerpo tiene un algo precio, porque no estamos separados de este, y sus necesidades son las nuestras.

LA RUTINA:

Para comprender mejor cómo cuidas tu cuerpo, vamos a plantearnos primero cuatro preguntas, con papel y lápiz si quieres:

  • ¿Cómo te ha cuidado tu cuerpo a lo largo de estos años? Piensa en cómo te ha llevado de un lado a otro, cómo te ha dado placer, cómo te ha mantenido con vida…
  • A cambio ¿cómo cuidas tú a tu cuerpo? ¿Lo alimentas bien? ¿Lo ejercitas? ¿Lo llevas al médico? ¿Lo mimas? ¿ O lo maltratas de alguna manera?
  • ¿Eres crítico con tu cuerpo? Es decir, ¿Te avergüenzas de él? ¿Te gustaría tener otro cuerpo?
  • Y por último, si tu cuerpo fuese un buen amigo, ¿Cómo le tratarías? ¿Qué harías diferente?

Ya tenemos claro cómo tratamos a nuestro cuerpo. El reto ahora es hacernos amigos de ese cuerpo, y para lograrlo vamos a pensar en cómo tratamos a un amigo. Piensa en un buen amigo, alguien cercano. ¿Cómo te sientes con él/ella? Apúntalo.

Si tu cuerpo fuese un buen amigo, ¿cómo le cuidarías?

Y ahora, imagina que vas a dedicar un día entero a cuidar de tu cuerpo como si fuese ese buen amigo al que tanto quieres. Imagina que deseas mostrar tu afecto a ese amigo, que cuando despierta le ayudas a salir de la cama, que eres amable con él o con ella, que no le metes prisa, que estáis conectados, a gusto…

A lo largo del día, dale agua a tu cuerpo como se la darías a un amigo, dale una buena ducha, trátalo con cariño, aunque estés conduciendo o cuidando de tus hijos o trabajando con otras personas…

¿Cómo te sentirías si hicieses esto durante todo el día?

Probablemente, dice el doctor Hanson, sentirías menos estrés y más placer y relajación. Y además, te darías cuenta de que tratar bien a tu cuerpo es tratarte bien a ti mismo. Porque tú eres tu cuerpo.

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Sacado de: “El libro de las pequeñas revoluciones”-Elsa Punset 

 

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