Beneficios de los videojuegos y cómo limitar sus riesgos: recomendaciones para un buen uso y código PEGI

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La industria de los videojuegos no para de crecer, en 2015 se facturaron 1.083 millones de euros, más que la industria del cine, la música y muy pronto de las editoriales. Y es que 15 millones de personas juegan a videojuegos, de entre ellos, el 47% son mujeres y el 53% son hombres. La mayoría de los jugadores (el 79%), tienen entre 11 y 14 años seguidos de los que tienen 6-10 años, 15-24 y 25-34 años. Parece que cada vez son más los adultos que han dejado de creer que jugar es sólo cosa de niños. Los españoles dedicamos una media de 6,2 horas a la semana jugando a videojuegos y los géneros preferidos son los de deportes, acción, aventuras, estrategia y rompecabezas.

Jugar a videojuegos ¿Si o No?

Es cierto que durante muchos años los estudios sobre el impacto de los videojuegos han tenido siempre un enfoque negativo tachándolos de ser adictivos, generar una mayor impulsividad y agresividad, conductas racistas y antisociales entre otros. Es cierto que el uso incorrecto de los videojuegos puede generar todos estos problemas, pero como digo, el uso incorrecto y no los videojuegos por sí mismos. Hoy en día cada vez más estudios demuestran que los videojuegos también tienen un montón de beneficios psicológicos y educativos. ¡Ya no hay excusa para no jugar!

Los videojuegos son una herramienta súper útil a nivel educativo ya que el juego es la base principal del aprendizaje y no hay nada mejor que aprender jugando. Cada vez hay más aplicaciones que ayudan a los más pequeños a multiplicar, aprender matemáticas, aprender idiomas, sociales, naturales, etc de una manera muy divertida.

Según estudios, los videojuegos nos ayudan a desarrollar nuestra  creatividad, mejorar nuestra memoria, nuestra capacidad visoespacial, nuestra plasticidad cerebral, nuestro desarrollo intelectual y nuestro desarrollo afectivo.  Los juegos son capaces de mejorar nuestros estados de ánimo y nos ayudan a relajarnos y a disminuir nuestra ansiedad y estrés. Además, según Daphne Bavelier, los juegos de acción a los que tenemos que responder a muchos estímulos a la vez como por ejemplo el Call of duty nos ayudan a mejorar nuestra agudeza visual y nuestra atención y ya se están utilizando como un apoyo en la rehabilitación de pacientes con ictus u otras enfermedades.

Pese a todos estos beneficios ya sabemos que también existen muchos aspectos negativos en el mal uso de los videojuegos, como digo todo depende del uso que le demos.
Se sabe que si jugamos a videojuegos violentos generaremos pensamientos más agresivos, pueden fomentar conductas antisociales y racistas (dependiendo del tipo de juego por supuesto), podemos tener falta de empatía, sedentarismo y obesidad. Además, si jugamos muchas horas podemos aislarnos más. Sin embargo, todo depende del uso que le demos ya que también se ha visto que los videojuegos nos pueden ayudar a socializar con los demás jugando online o con amigos. También es una muy buena herramienta para que los padres pasen más tiempo de calidad con sus hijos y estrechen así sus lazos afectivos aparte de pasar un buen rato en familia.

El riesgo más importante que podemos correr es el de la adicción a los videojuegos. Jugar a videojuegos produce gran dependencia y enganche. Y es que los videojuegos consiguen engancharnos de tal manera que prácticamente se nos pasan los minutos y las horas sin darnos casi ni cuenta.

Entonces, ¿el problema está en los videojuegos o en el uso que les damos?

Los videojuegos en sí mismos no son malos, todo lo contrario, ya hemos visto que bien utilizados son una potente herramienta y fuente de diversión. Pero también hemos visto que existen riesgos y es muy importante que los padres supervisen los juegos a los que juegan sus hijos y que sepan cuáles comprar acordes a su edad para que la diversión esté asegurada. Para ello existe el Código PEGI.

El Código PEGI es un sistema de clasificación por edades para ayudar a los padres a tomar decisiones sobre qué juego es el correcto para su hijos. Son una serie de símbolos que vienen al dorso de los videojuegos donde podemos conocer la edad recomendada del juego y si contiene o no violencia, racismo, terror, etc.

_noticias2010_-1473195También es fundamental que los padres supervisen el número de horas que sus hijos juegan a videojuegos. Se ha visto que los menores cuyos padres no controlan la cantidad de horas al día que juegan presentan más riesgo de desarrollar una adicción. Los niños que juegan a videojuegos por más de una hora al día de lunes a viernes tienen un 5% más de probabilidades de tener más riesgo de volverse adictos a los videojuegos.

Recomendaciones para su buen uso:

  • Establecer cuánto tiempo vamos a jugar y no sobrepasarlo. Algunos autores sugieren no dedicar más de tres o cuatro horas a la semana.
  • Planificar el tiempo de estudio y el tiempo dedicado al ocio.
  • Darle al cerebro distintas opciones de ocio para estimularlo aparte de los videojuegos.
  • Descansar 15 minutos cada hora de juego para que no se produzca fatiga visual
  • Utilizar juegos acordes a su edad.
  • No utilizarlos si se está muy cansado y parar o reducir considerablemente el tiempo en caso de observarse comportamientos agresivos.
  • Potenciar la vida familiar.

 

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“El efecto de los videojuegos en el cerebro es parecido al del vino en la salud: hay que elegir bien y con moderación” Daphne Bevelier.

Irene Solana 

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