Risoterapia Exprés: Día mundial de la sonrisa

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Tenemos una capacidad innata e instintiva para reír. Cuando reímos generamos química del bienestar, es decir neurotransmisores y hormonas como la dopamina o las endorfinas…¡Disfrutamos riendo! Se excita el cuerpo y se relajan los músculo. Además, la risa fomenta la colaboración y la cohesión social, porque une a las personas, las entretiene y les incita a colaborar. La risa también potencia la creatividad, porque ayuda al cerebro a relajarse y abrirse a nuevas perspectivas.Sin embargo, con el paso de los años podemos perder la capacidad de reír. De hecho, los niños ríen de media hasta cuatrocientas veces al día, mientras que los adultos apenas lo hacen diez o quince. La risa es el triunfo de la vida sobre la tristeza y la resignación ¡Reír es uno de los recursos más importantes que tenemos!

Hay dos formas básicas de risa: la más social, que es una risa algo forzada, y la risa espontánea, la que fluye desde la alegría genuina. Fisiológicamente, los sonidos y la forma de emitir estos dos tipos de risa son diferentes, y se registran en lugares diferentes del cerebro, aunque ambas formas de reír son igualmente beneficiosas.

Contrariamente a lo que solemos creer, no necesitamos una buena razón para reir: aunque aprendas a reír de forma mecánica, pronto te contagiarás de sus beneficios. Tanto si tienes que forzar un poco la risa como si logras reírte a carcajadas varias veces al día, ¡no renuncies a la risa!

Rutina 1:

Vamos a aprender algunos recursos del yoga para la risa, que desarrolló el doctor Madan Kataria.

  1. Junta las manos frente al pecho. Céntrate en el estómago y ríe emitiendo el sonido “Ja, Ja”
  2. Céntrate en tu pecho y ríe “Jo, Jo”
  3. Oscila constantemente entre el estómago y el pecho, arriba y abajo, gritando “Jo, Jo, Ja, Ja, Jo, Jo”

Rutina 2:

  • Un lápiz lo tiene cualquiera, en casa o en la oficina. Y un mal momento también. Así que cuando los ánimos estén bajos, vamos a darles un empujón con este sencillo truco: sujeta el lápiz con los dientes en horizontal, como si estuvieses sonriendo. Intenta mantener el lápiz allí unos 15 segundos al menos, para que al cerebro le de tiempo a generar la dopamina que nos hace sentir mejor, los músculos se relajen y la respiración se calme ¡Con este simple gesto podrás empezar a cambiar de humor! Porque querer estar de buen humor ayuda a estarlo de verdad.

Extraído de: El libro de las pequeñas revolucionesElsa Punset

“La sonrisa es una línea curva que lo endereza todo”

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