Autolesiones o el deseo de hacerse daño: ¿Qué se esconde detrás?

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Las autolesiones son todas aquellas conductas que implican un daño a uno mismo que no es por placer o con la intención de acabar con su vida. Por ejemplo puede ser hacerse cortes en los brazos o piernas, quemarse con cigarrillos, darse golpes, pincharse, arañarse, pellizcarse, etc.

La Fundación ANAR alertó hace un par de años un incremento exponencial de este tipo de prácticas entre los menores. Parece que las autolesiones se han vuelto una especie de “moda” entre los jóvenes que comparten en redes sociales y en sus dispositivos móviles. Sin embargo, no es algo tan simple, debemos saber qué se esconde detrás de estas conductas y por qué se hacen para poder ayudar a estas personas.

ALGUNOS DATOS:
Las autolesiones pueden aparecer por sí solas pero suelen ser una representación de un problema más complejo de fondo. Se estima que el 50% de las autolesiones están asociadas a un trastorno mental, aunque una autolesión es un síntoma y no un trastorno como tal.
Cerca de un 10% de los ingresos hospitalarios se deben a autolesiones. Dichas conductas se dan en un 4% de la población especialmente en la época de la adolescencia. Las mujeres se autolesionan más con cortes y los hombres con quemaduras.
El trastorno más común con el que se asocia a las autolesiones es el trastorno límite de la personalidad (TLP). En este trastorno las autolesiones aparecen en un 70% de los pacientes. También pueden ser frecuentes en retrasos mentales severos, en el trastorno histriónico de la personalidad, trastornos antisociales y en la depresión. Se asocian también con los trastornos de la conducta alimentaria y en el consumo de sustancias.

¿QUÉ HAY DETRÁS? ¿POR QUÉ LO HACEN?
Muchos se preguntarán qué sentido tiene hacerse daño a uno mismo y causarse dolor, si es porque les produce placer, por llamar la atención, etc.

Primero debemos intentar encontrar qué es lo que impulsa a la persona a autolesionarse ¿Qué ha ocurrido antes? ¿Qué se te pasa por la cabeza? ¿En qué ambiente sueles hacerlo? ¿Cómo te sientes en ese momento? Pensar qué pasaba o cómo te sentías por dentro para hacer eso.

En la mayoría de los casos las autolesiones son un mecanismo que encuentra el cuerpo porque no saben cómo gestionar sus emociones. Todos nosotros tenemos un montón de termómetros en nuestro cuerpo que suben y bajan: el termómetro del enfado, de la alegría, de la tristeza, de los nervios, del miedo, del dolor, etc. Estos termómetros son buenos y nos ayudan a saber qué nos pasa por dentro.  Por ejemplo si lo que ocurre en una persona cuando se autolesiona es que le atrapa la tristeza y la sensación de soledad, hacerse cortes es un recurso para regularse emocionalmente y poder bajar su termómetro de la tristeza moviendo el foco de atención de la tristeza al dolor más fisco de los cortes. Prefiero subir el termómetro del dolor a subir el termómetro del dolor emocional.

El hecho de autolesionarse de la manera que sea puede que consiga relajarlos, evitar pensar o en muchas ocasiones es la manera que tienen de sentirse vivos. Sentir dolor les hace volver a conectar con ellos mismos. Pueden hacerlo como una manera de castigo, como llamadas de atención, para evadir ese malestar emocional, como conducta parasuicida, para tener control sobre situaciones que les sobrepasen o por sentimientos de vacío crónico.

Las autolesiones son un recurso-trampa que ha encontrado nuestro cuerpo para poder regularnos. A corto plazo son muy útiles porque nos hacen sentir por un momento mejor, sin embargo, a largo plazo pueden traer graves consecuencias. Debemos encontrar otros trucos o estrategias para poder regularnos que nos sirvan sin dañarnos a nosotros mismos.  Algunas de estas estrategias son:

  • Pintar con un boli rojo la piel en lugar de cortarla
  • Cubrir con vendas el lugar donde me gustaría cortarte
  • Crear una herida con maquillaje
  • Golpear o apretar un cojín o almohada
  • Llamar a un familiar o amigo para distraernos
  • Hacer ejercicio
  • Gritar si lo necesitamos o hacer ruido
  • Escribir lo mal que nos sentimos y luego cortarlo, arrugarlo o quemarlo si queremos
  • Pintar o hacer una actividad artística que nos ayude a canalizar todos esos sentimientos
  • Coger cubitos de hielo con la mano
  • Estrujar una pelota
  • Pinchar globos
  • Dar palmadas hasta que nos piquen las manos
  • Construir un muñeco de plastilina o de lo que queramos donde podamos ejercerle daño a él y no a nosotros
  • Morder algo
  • Masajear la zona en lugar de dañarla
  • Realizar actividades que nos gusten y nos distraigan

Como hemos visto, las autolesiones son un tema complejo. Son más que una moda o una llamada de atención. Por ello es importante la educación emocional y aprender a identificar y gestionar nuestras propias emociones para no tener que recurrir a estas estrategias dañinas.

Irene Solana

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